domingo, 17 de julio de 2011

Hoy es el Día del Niño ¿QUIEN NO EXTRAÑA SU NIÑEZ?

Te echo de menos, niña, con tu pronta sonrisa y
tu ignorancia del dolor.
Entrabas en la vida y la devorabas, sin nada más
que nublosos objetivos por compañía.
Tu corazón latía con fuerza cuando cazabas ranas,
y capturaste una tan grande que no te cabía en una mano sola.
Vagabas con tus amigos por bosques silenciosos donde
de pronto te asustaba un pavo o un moustro imaginario.
Las cerillas eran un misterio que encendía fuegos y
devoraba hojas con un hambre feroz.
No había tiempo para significados: un caramelo sostenido de la punta de un palo.
Una flor en los bosques tapada por un viejo
tronco arrugado;
un perro que bailaba y te lamía los dedos y
te mordisqueaba los pantalones,
un partido de fútbol inesperado,
 el canto de un grillo o de una rana.

¿Cuándo perdiste la vista y el oído, cuándo dejarón
tus pupilas gustativas de temblar?
¿Cuándo se inició esta torpeza, este miedo creciente, esta disputa
con la vida, exigiendo significado y contenido?
La enloquecida búsqueda es el premio del ocio.
El dolor que te prohibe ser niño.

Si ve que echa de menos a ese niño que lleva dentro, quizá pueda empezar a establecer contacto con él reconociendo que, en realidad, no está muy lejos. En realidad, lo único que le inhibe es su propia resistencia a reconocer y aceptar a ese niño.
Aprecie lo divertido que es andar con gente que es capaz de ser como los niños. Suelen ser la gente más feliz, la que mejor funciona, la que no ha olvidado que es posible ser dichoso y ser responsable al mismo tiempo, que sabe un poco más que la mayoría dejar que salga el niño que hay en su interior, que no temen lo que piensen los otros; gente que puede sumergirse a veces por completo en lo fantástico, lo mismo que cuando eran niños. Esa gente sabe que"la vida real" no es trabajar siempre y no jugar ni divertirse nunca, sino que es saber madurar a base de combinar continuamente la seriedad y el juego en la mayor cantidad. Son gentes que retienen una especie de inocencia y de curiosidad infantiles por el hecho de estar vivos y que saben, por tanto, ser buenos adultos sin dejar de apreciar y cultivar a los niños que llevan dentro. Esa inocencia, esas ganas de vivir la vida esa capacidad de aceptar a otros flacos, gordos grandes o chicos, blancos, negros o morenitos. Esas son las personas que creo que pueden servir mejor de modelo a los demás, o los adultos a los que yo llamaría personas Sin Límites.

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